La clave para que un bizcocho suba es emulsionar bien el huevo y el azúcar. Puedes usar varillas o batidora y debes incorpora la harina con suavidad, y nunca de golpe. Si haces la mezcla con poca fuerza o no bates el tiempo suficiente, tu bizcocho no subirá bien.
Por otra parte, debes espetar las cantidades de la receta, ya que el bizcocho podría bajar por falta de levadura o exceso de azúcar, agua o materia grasa, que aumentan el peso de la masa impidiendo que suba.
Si has hecho bien la mezcla y aún así el bizcocho baja, puede ser por un reposo excesivo antes de cocer. Solución: no dejes que pase demasiado tiempo antes de meterlo en el horno.
Usa un molde de tamaño adecuado. Si es demasiado grande respecto a la cantidad de masa preparada, el bizcocho tampoco subirá.
Como el calor es lo que hace que el bizcocho termine de esponjar, siempre hay que precalentar el horno, al menos, durante 10 o 15 minutos. Mete el molde en el centro, sobre la rejilla situada a media altura, y cuida que la temperatura sea la adecuada: si el horno está demasiado caliente, el bizcocho bajará al sacarlo. Si el horno tiene la función turbo, úsala para que el ventilador reparta el calor uniformemente.
El bizcocho puede perder también su firmeza si se golpea el molde antes de que la masa coja consistencia dentro del horno o si se abre la puerta antes de 15 minutos. Así que, por mucha curiosidad que tengas en averiguar cómo está quedando, evita abrir la puerta del horno. Hazlo sólo al final, cuando el bizcocho ya haya subido y esté dorado.
Si al sacarlo del horno, observas que baja rápidamente, puede deberse a la gran diferencia de temperatura o porque haya corrientes de aire. Por este mismo motivo, antes de desmoldarlo, déjalo templar unos 10 minutos como mínimo.
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